Mi rincón favorito de Buenos Aires es Puerto Madero, el barrio más joven de la ciudad.

A finales del siglo XIX, se pretendía dotar a la Ciudad de Buenos Aires de una buena infraestructura portuaria. El proyecto del comerciante Eduardo Madero situaba el puerto próximo a la Plaza de Mayo. Las obras comenzaron en 1897. A principios del siglo XX, se construyeron los depósitos de los diques, de ladrillo rojo. Más adelante, se trazó la avenida Costanera, uno de los paseos favoritos de la ciudad. Debido al tamaño cada vez mayor de los buques de carga, se construyó el Puerto Nuevo para darles cabida y la zona de Madero quedó abandonada durante más de 50 años.

En 1989 se decidió rescatar la antigua zona portuaria que se transformó en una zona residencial, llena de restaurantes donde disfrutar de la gastronomía. A mí especialmente me gusta La Cabaña las Lilas. Además, es un buen lugar para salir de noche.

Los nombres de las calles de Puerto Madero rinden homenaje a mujeres de la historia de Argentina.

En el barrio encontramos el Museo de la Carcova (museo de calcos), el Museo del Humor, el Puente de la Mujer (obra de Calatrava y emblema del barrio), el Monumento al Tango, el Parque Micaela Bastidas, el Buque-Museo Fragata Sarmiento, el Buque-Museo Corbeta Uruguay (la nave argentina más antigua que todavía flota), la Fuente de las Nereidas, la Reserva Ecológica (gran zona verde) y el Yatch Club Argentino, entre otros.

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