La primera vez que fui a Florencia, hace más de 30 años, me quedé impactada cuando llegué a la Piazza del Duomo. Pude ver con mis propios ojos la belleza de la catedral de Santa Maria del Fiore, el campanile de Giotto y el baptisterio de San Giovanni. Este magnífico conjunto en mármol rosa, blanco y verde y la grandiosa cúpula de Brunelleschi, su majestuosidad y su elegancia, sigue grabado en mi retina.

Todo aquello que había estudiado en el colegio y que había visto tantas veces en los libros por fin estaba a mi alcance, ante mí.

Más aún me sorprendió toda esa belleza cuando subí caminando hasta el Piazzale Michelangelo y vislumbré el skyline más romántico del mundo. Soy una enamorada de esta ciudad, que no ha cambiado mucho con el paso del tiempo.

Además de la riqueza arquitectónica de Florencia, me encantan las tiendas de alta costura de via Tornabuoni, las joyerías del Ponte Vecchio y en especial, el trabajo que orfebres, curtidores, pintores, grabadores y encuadernadores muestran en sus locales del barrio de Santo Spirito.

He visto una y mil veces la película británica del director James Ivory, “Una habitación con vistas”, que se desarrolla en la ciudad de Florencia, donde la protagonista, Helena Bonham Carter pasa unas vacaciones, y se enamora de Julian Sands.

He visitado bastantes ciudades, rincones y pueblos por todo el mundo, pero Florencia es sin lugar a dudas mi ciudad favorita. La llevo siempre en mi corazón!

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